Vés al contingut

Delinquir programando la obsolescencia

La Asamblea Nacional francesa ha decidido combatir el insostenible suicidio de los aparatos

En 1933, el empresario Bernard London publicó The New Prosperity, obra en la que desarrolló las ideas ya adelantadas el año anterior en Ending the Depression Through Planned Obsolescence. Como los títulos indican, se trataba de acabar con la devastadora gran depresión iniciada en Estados Unidos en 1929 y entrar en un periodo de nueva prosperidad gracias a laobsolescencia programada. El crack bursátil estadounidense y las convulsiones europeas subsiguientes a la Gran Guerra preocupaban menos a London que la maldita durabilidad de los productos manufacturados, por lo visto.

El caso es que tamaña idea peregrina triunfó. No para generar prosperidad, pero sí para mejorar las cuentas de explotaciónde algunos fabricantes. Cada cinco o seis años falla un componente esencial de un electrodoméstico, por ejemplo, hasta el punto de tener que tirarlo completo. O sea, que en tal supuesto cada cinco o seis años la demanda se renueva por entero, una bendición desarrollista...

Estamos ante una manera de fabricar residuos, pues. En efecto, los materiales metálicos, los motores, etcétera, pueden durar el triple o el cuádruple, por lo menos. Con la obsolescencia programada, los vertederos y las plantas de reciclaje se llenan de chatarra, plásticos y componentes electrónicos, al paso que las materias primas se vuelven progresivamente escasas. Una demencia.

La Asamblea Nacional francesa acaba de aprobar una disposición contra la obsolescencia programada. Los fabricantes que recurran a ella serán sancionados. El Comité Económico y Social Europeo impulsa una iniciativa similar para toda Europa. Excelentes noticias. La política también es eso. Debería ser eso sobre todo, porque programando la obsolescencia se dinamita la sostenibilidad, es decir, el futuro, o sea el presente. El resto es economía ficción, no cabe engañarse.

*Artículo publicado en El Periódico el 19/10/2014

Etiquetes 
Residus